VIGÉSIMA TERCERA DE FERIA

Frascuelo, Rafaelillo, Javier Valverde
Toros: Adolfo Martín

La mano que mece la cuna
(Al maestro Frascuelo)

Texto y fotos: J.M.S.V.


El maestro Frascuelo

Esa mano maldita que lanzó una almohadilla desde el tendido cuando el maestro Frascuelo cruzaba el portón de las cuadrillas era la de Lucifer. Esa mano maldita que pagó con el torero la rabia contenida de su asquerosa vida, era la de un demonio teñido de babas.
La corrida de Adolfo Martín no ha servido. Con sentido, peligrosa y sin recorrido. Las cuatro joyas primeras con que el ganadero obsequió a los matadores resultaron ser más falsas que los abalorios del serrín. El quinto lo largó el respetable a los corrales por inválido y al sexto le sacó Valverde todo lo que tenía.
Rafaelillo hizo el mayor esfuerzo, porque tuvo que recibir a tres en su segunda apuesta; es decir que salió el sobrero de Sepúlveda de Yeltes en quinto lugar y luego el sobrero del sobrero de Arauz de Robles, que debió ser encerrado de nuevo. Para entonces Rafael Rubio había expulsado del cuerpo hasta la última gota de sudor para intentar lo imposible. Por eso se enfadó, porque el pundonor y la torería le brotan por los cuatro costados.
Valverde no pudo hacer nada en el tercero, porque se quedaba tan parado que desesperaba a la concurrencia, y en el sexto lo dicho: dos derechazos buenos. Lo peor fue la lidia que le dieron al toro, que culminó con el recuento de las banderillas que habían quedado en la arena cuando usía cambió el tercio: ¡Uuuuuuuuna! ¡Dooooooos! ¡Treeeeeeees! … Y así hasta siete.
Frascuelo fue recibido con cariño. Tuvo que responder con un saludo largo, torero, eterno, a los aficionados que le ovacionaron. No son toros para Frascuelo los adolfomartín, por eso tiene doble mérito. Y cuando un toro no tiene faena, lo mejor es estar aseadito, cumplir con gallardía y despacharlo. Eso decían los grandes… y éste señor es de lo grandes.
Acabó la tarde con el ruedo plagado de almohadillas como protesta al ganadero… Bronca pues para don Adolfo Martín, pero esa mano que mece la cuna y es capaz de lanzar una almohadilla al maestro Frascuelo debería ser segada y expuesta en un escaparate de la Puerta del Sol, como lo estuvo la pierna del Tato.
El monosabio veterano


La mejor del 2008


El muro de los mejores


Jugando al escondite

Hablando con Dios


Los fotógrafos con el maestro

Firmando el autógrafo


Rafaelillo soñando con la gloria

Las manos de Frascuelo

Azul y oro


Valverde trazando la cruz


Al son de pasodoble

Burladero de mayorales

Respondiendo a la ovación del respetable

El señor Montiel viendo la corrida


Frascuelo con la izquierda


El siguiente en el turno

Frascuelo con la derecha


Protestando el toro con el pañuelo-sábana

Rafaelillo iniciando la fanea al segundo

Valverde y Jardinero

La primavera


Estocada hasta el puño a Comadrón

Verónica de Frascuelo al cuarto

Luis Carlos Aranda desmonterado


El segundo de Frascuelo


Confidencias de Montiel y Durán


El quinto a los corrales


Lo dicho, a los corrales

Florito en acción


El de Sepúlveda de Yeltes también al corral


Rafaelillo con el capote


Derechazo de Rafaelillo al de Arauz

La Luna en cuarto hacia las nueve de la noche

El hondero ayudado por un mulillero


Larga cambiada de Valverde al sexto


Valverde y el sexto


Bronca y almohadillas para Adolfo Martín

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