Juan Ortiz, Fernando del Toro, Juan Luis Rodríguez
Novillos de Hnos Domínguez Camacho
Texto: J.M.S.V.

Cinco minutos para la hora

La mano del alguacilillo

Juan Luis Rodríguez

Saludo de Juan Ortiz

Recibiendo la llave

Verónica de Ortiz

Ortiz con la derecha

El de pecho

El desplante

Cara a cara

Fernando del Toro en el estribo

Verónica de Fernando del Toro al segundo

Fernando del Toro con la derecha

Fernando del Toro en el de pecho

Un pintor en el tendido
Novillos de Hnos Domínguez Camacho
Texto: J.M.S.V.
Fotos: J.M.S.V. y MOZ
Se llamaba “Limpiaflores” y mereció otra suerte
La cuadrilla de Juan Ortiz
Fue el tercero de la tarde. Novillo de lujo para hacer carrera en esto. Pero no pudo ser… y aquí pocas veces esa frase de “otra vez será”. Por eso cuando Juan Luis Rodríguez saludó por su cuenta, creyendo que los aplausos era para él, se lo recriminaron. Se veía venir. Lo comentamos los fotógrafos en el patio de cuadrillas, porque cuando un novillero tiene ese gesto de inseguridad que hemos aprendido a reconocer…
La novillada bien presentada y con posibilidades de triunfo en todos menos en el sexto. El colombiano Juan Ortiz estuvo voluntarioso y aprovechó todos los quites para dejar pinceladas; estuvo a punto de ser cogido al entrar a matar al primero, y en el cuarto, tras una faena de más a menos dio una vuelta de propina (también por su cuenta) y la plaza se lo fue cantando según recorría el platillo.
Fernando del Toro no entendió al segundo, y en el quinto le pesó el desacierto del comienzo. Cuando salía de la plaza su gesto era de derrota. Poco más que reseñar, salvo insistir en la clase de los novillos y apuntar el derribo de Luis Carlos Pedroza, que pasó momentos de apuros junto al burladero del 9.
La novillada bien presentada y con posibilidades de triunfo en todos menos en el sexto. El colombiano Juan Ortiz estuvo voluntarioso y aprovechó todos los quites para dejar pinceladas; estuvo a punto de ser cogido al entrar a matar al primero, y en el cuarto, tras una faena de más a menos dio una vuelta de propina (también por su cuenta) y la plaza se lo fue cantando según recorría el platillo.
Fernando del Toro no entendió al segundo, y en el quinto le pesó el desacierto del comienzo. Cuando salía de la plaza su gesto era de derrota. Poco más que reseñar, salvo insistir en la clase de los novillos y apuntar el derribo de Luis Carlos Pedroza, que pasó momentos de apuros junto al burladero del 9.
El pintor Fernando Vázquez llevando las puyas

Cinco minutos para la hora

La mano del alguacilillo

Juan Luis Rodríguez

Saludo de Juan Ortiz

Recibiendo la llave

Verónica de Ortiz

Ortiz con la derecha

El de pecho

El desplante

Cara a cara

Fernando del Toro en el estribo

Verónica de Fernando del Toro al segundo

Fernando del Toro con la derecha

Fernando del Toro en el de pecho

Un pintor en el tendido
MI VISION DE LA CORRIDA
FOTOS: MARIA OLIVERA
FOTOS: MARIA OLIVERA
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