Antonio Barrera, Gabriel Picazo, José Ramón García Chechu
Toros de la Reina y El Tajo
Texto y fotos: Manuel Durán
Todo el mundo los llama ya toros de Joselito, aunque sean de El Tajo y La Reina, el nombre de la ganadería, o de José Miguel Martín Arroyo y Enrique Martín Arranz. Los toros herrados con números pares pertenecen al segundo y los impares al matador de toros Joselito. Y resultó a la postre una buena corrida de toros: uno excepcional, el cuarto, al que Antonio Barrera supo sacar todo y ofrecer una faena de garra y emoción con fases de cierta chispa, que el público supo agradecer oportunamente el presidente premiar en consecuencia con las dos orejas. Desde los lances a la estocada, que podría ser la estocada de la feria. Quien no estuvo a la altura fue el presidente en el primero. Con dos o tres pañuelos en el tendido que eran para secarse el sudor de la calurosa tarde en La Tercera, se otorgó una oreja, cuando el toro ya enfilaba arrastrado la puerta del desolladero. ¡Qué cosas pasan en esta plaza!
Gabriel Picazo cortó otra oreja en su primero en una faena más de efectos que de toreo profundo, con algún que otro muletazo bueno, pero poco más. Una estocada algo caída y el premio no lo vamos a discutir, visto lo del primero de Antonio Barrera. En el quinto, un toro con poco recorrido, apenas pudo hacer pasar en dos ocasiones el toro del embroque. Faena encimista, de valor, pero el toro muy apagado apenas transmitió. Otra estocada sirvió para tener el pasaporte de la puerta grande.
Y como en el sexto, en Sanse, el aroma de los bocadillos de panceta, del chorizo frito y de los bollos preñaos llega a los tendidos y ruedo de la plaza en torno a las 21 h. Sobre esa misma hora salía el sexto, colorado, con kilos, abrochadito de cuerna y Chechu, animado por estas vitaminas bienolientes allí se fue a porta gayola. Enjaretó un lance de efecto fulminante en el público. Después lo remató con su disposición, sus detallitos y el quite por crinolinas. Con la muleta, lo mejor al principio, aunque terminó muy centrado y cierto aire de torería que nos gustó. Un pinchazo hondo que se convirtió en algo más de media por efecto de los enterradores acabó con el colorado de Joselito (este si lo era) y le sirvió para cortar las dos orejas. Y todos contentos y a celebrar el penúltimo día de feria en esas casetas que animan con su aroma de bocatas y raciones reconstituyentes.

Chechu y su montera

y Gabriel Picazo y la suya

El Formidable liando

Los tres liados

Y Antonio Barrera sin montera, porque era nuevo en La Tercera

Barrera recibiendo al primero de la tarde

Natural de Barrera al primero

Picazo en su primero

Gimeno Mora recuperado en la cuadrilla de Chechu

Derechazo de Chehcu en el tercero
Toros de la Reina y El Tajo
Texto y fotos: Manuel Durán
Todos por la puerta grande y un toro, Resabido, nº 6, de La Reina, de alta nota
Triunfo de los tres espadas en La Tercera
Todo el mundo los llama ya toros de Joselito, aunque sean de El Tajo y La Reina, el nombre de la ganadería, o de José Miguel Martín Arroyo y Enrique Martín Arranz. Los toros herrados con números pares pertenecen al segundo y los impares al matador de toros Joselito. Y resultó a la postre una buena corrida de toros: uno excepcional, el cuarto, al que Antonio Barrera supo sacar todo y ofrecer una faena de garra y emoción con fases de cierta chispa, que el público supo agradecer oportunamente el presidente premiar en consecuencia con las dos orejas. Desde los lances a la estocada, que podría ser la estocada de la feria. Quien no estuvo a la altura fue el presidente en el primero. Con dos o tres pañuelos en el tendido que eran para secarse el sudor de la calurosa tarde en La Tercera, se otorgó una oreja, cuando el toro ya enfilaba arrastrado la puerta del desolladero. ¡Qué cosas pasan en esta plaza!
Gabriel Picazo cortó otra oreja en su primero en una faena más de efectos que de toreo profundo, con algún que otro muletazo bueno, pero poco más. Una estocada algo caída y el premio no lo vamos a discutir, visto lo del primero de Antonio Barrera. En el quinto, un toro con poco recorrido, apenas pudo hacer pasar en dos ocasiones el toro del embroque. Faena encimista, de valor, pero el toro muy apagado apenas transmitió. Otra estocada sirvió para tener el pasaporte de la puerta grande.
Y como en el sexto, en Sanse, el aroma de los bocadillos de panceta, del chorizo frito y de los bollos preñaos llega a los tendidos y ruedo de la plaza en torno a las 21 h. Sobre esa misma hora salía el sexto, colorado, con kilos, abrochadito de cuerna y Chechu, animado por estas vitaminas bienolientes allí se fue a porta gayola. Enjaretó un lance de efecto fulminante en el público. Después lo remató con su disposición, sus detallitos y el quite por crinolinas. Con la muleta, lo mejor al principio, aunque terminó muy centrado y cierto aire de torería que nos gustó. Un pinchazo hondo que se convirtió en algo más de media por efecto de los enterradores acabó con el colorado de Joselito (este si lo era) y le sirvió para cortar las dos orejas. Y todos contentos y a celebrar el penúltimo día de feria en esas casetas que animan con su aroma de bocatas y raciones reconstituyentes.

Chechu y su montera

y Gabriel Picazo y la suya

El Formidable liando

Los tres liados

Y Antonio Barrera sin montera, porque era nuevo en La Tercera

Barrera recibiendo al primero de la tarde

Natural de Barrera al primero

Picazo en su primero

Gimeno Mora recuperado en la cuadrilla de Chechu

Derechazo de Chehcu en el tercero
Son muchos días de feria seguidos
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