Oreja para Perera, pero el quinto puso las cosas en su sitio
No lo malentiendan. El quinto puso las cosas en su sitio porque a estas alturas hay que estar despierto, porque de lo contrario una faena correcta, una estocada no del todo buena y un revolcón (sobre todo este) pueden hacer estragos… Calma, que todo llegará.
Salió a la plaza Moura y con seriedad hizo una faena fue aseadita, pero con pocas emociones. Curro Díaz, como acostumbra, estuvo pinturero. La faena a su primero fue de más a menos y la remató de estocada entera en el 7. En el quinto volvió a lucir pinturería, pero no era toro de triunfo el llamado Lamparón. Al descabellar sufrió una contusión en la mano izquierda que le llevó a la enfermería. El parte médico indica una lesión en los tendones y a juzgar por los gestos el dolor era rabioso.
Perera hizo lo mejor de la tarde con un buen toro, dominando con la derecha y con la izquierda. La estocada cayó trasera y tendida, pero el revolcón previo le valió para que el respetable sacara los pañuelos y presionara al usía. En el sexto (segundo de Perera) tan inválido como la faena, el diestro dejó pasar el tiempo y hasta se puso cansino. De la oreja al silencio hay un abismo.
Las faenas de Talavante son calcadas salga el toro que salga; es decir que lo del pellizco no va con él. No es que estuviera mal, es que pudo estar mucho mejor (borré unas diez fotografías de enganchones). Pidió el público la oreja después de jalearle, pero esta vez el presidente hizo valer su autoridad. En el que cerraba plaza la luz artificial se hizo y, con la luna en lo más alto, Talavante hizo menos, que no más, de lo mismo.
El primer toro de Talavante era de dos orejas, y el de Perera también. Como decía ayer Manuel Durán: ¿Qué toros hacen falta en Madrid para las figuras?
Tuvimos como invitado de honor en la meseta al fotógrafo Ángel, de Europa Press, que suplía a don Ricardo (el niño del chupete), quien en su desconocimiento preguntó: ¿No han estado bien, verdad?

Caballo de Moura mosqueado

El movimiento

El peto fantasma

Curro Díaz

Cambiado de Perera

El de pecho al segundo

Desplante

Derechazo
El derribo al último

Ángel filmando la luna

Talavante con la derecha en el que cerró plaza
Texto y fotos: JMSV
Toros de Núñez del Cuvillo
El primero de Terrón para Joao Moura (Hijo)
Curro Díaz: silencio y silencio
Miguel Ángel Perera: oreja y silencio
Talavante: saludo y silencio
Joao Moura: silencio

Toros de Núñez del Cuvillo
El primero de Terrón para Joao Moura (Hijo)
Curro Díaz: silencio y silencio
Miguel Ángel Perera: oreja y silencio
Talavante: saludo y silencio
Joao Moura: silencio
Oreja para Perera
No lo malentiendan. El quinto puso las cosas en su sitio porque a estas alturas hay que estar despierto, porque de lo contrario una faena correcta, una estocada no del todo buena y un revolcón (sobre todo este) pueden hacer estragos… Calma, que todo llegará.
Salió a la plaza Moura y con seriedad hizo una faena fue aseadita, pero con pocas emociones. Curro Díaz, como acostumbra, estuvo pinturero. La faena a su primero fue de más a menos y la remató de estocada entera en el 7. En el quinto volvió a lucir pinturería, pero no era toro de triunfo el llamado Lamparón. Al descabellar sufrió una contusión en la mano izquierda que le llevó a la enfermería. El parte médico indica una lesión en los tendones y a juzgar por los gestos el dolor era rabioso.
Perera hizo lo mejor de la tarde con un buen toro, dominando con la derecha y con la izquierda. La estocada cayó trasera y tendida, pero el revolcón previo le valió para que el respetable sacara los pañuelos y presionara al usía. En el sexto (segundo de Perera) tan inválido como la faena, el diestro dejó pasar el tiempo y hasta se puso cansino. De la oreja al silencio hay un abismo.
Las faenas de Talavante son calcadas salga el toro que salga; es decir que lo del pellizco no va con él. No es que estuviera mal, es que pudo estar mucho mejor (borré unas diez fotografías de enganchones). Pidió el público la oreja después de jalearle, pero esta vez el presidente hizo valer su autoridad. En el que cerraba plaza la luz artificial se hizo y, con la luna en lo más alto, Talavante hizo menos, que no más, de lo mismo.
El primer toro de Talavante era de dos orejas, y el de Perera también. Como decía ayer Manuel Durán: ¿Qué toros hacen falta en Madrid para las figuras?
Tuvimos como invitado de honor en la meseta al fotógrafo Ángel, de Europa Press, que suplía a don Ricardo (el niño del chupete), quien en su desconocimiento preguntó: ¿No han estado bien, verdad?
Caballo de Moura mosqueado
El movimiento
El peto fantasma
Curro Díaz
Cambiado de Perera
El de pecho al segundo
Desplante
Derechazo
El derribo al último
Ángel filmando la luna
Talavante con la derecha en el que cerró plaza
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