La Goyesca del 2 de mayo
A Miguel Ángel Bravo
Toros de Carmen Segovia (2º, 3º y 4º) y Conde Mayalde (1º, 5º y 6º)
José Luis Moreno: Saludo con aviso y Silencio
Diego Urdiales: Saludo con dos avisos y Silencio
Sergio Aguilar: Silencio y Vuelta

Detalle del vestido

Los capotes

Probando el capote
A Miguel Ángel Bravo
Toros de Carmen Segovia (2º, 3º y 4º) y Conde Mayalde (1º, 5º y 6º)
José Luis Moreno: Saludo con aviso y Silencio
Diego Urdiales: Saludo con dos avisos y Silencio
Sergio Aguilar: Silencio y Vuelta
Texto y fotos: JMSV
Sergio Aguilar disfrutando del triunfo
Querido Miguel Ángel:
¡Vaya susto nos has dado! Durante toda la tarde tu nombre iba de aquí para allá y las noticias (buenas, por supuesto) nos llegaban con cuentagotas. El doctor García Padrós me aseguró que todo estaba controlado antes de que empezara la corrida y José Luis Ramón me pedía que le diera noticias en el mismísimo túnel y en pleno jaleo.
¿Sabes que me vino a la cabeza? Aquella tarde en la que te comenté que había sufrido una arritmia y con gran entereza me dijiste para darme ánimos: “¿Arritmia? Ni te preocupes, yo llevo un marcapasos y estoy como un toro”. Y me animaste, tanto que me dijiste ante los alumnos del curso de periodismo taurino y me entregué a la clase gracias a tus palabras.
De momento, y mientras te recuperas para estar de nuevo con nosotros, te lo voy a contar; eso sí, a mi aire, porque ejerzo de cronista gráfico (con perdón de los cronistas) y no de crítico. Así que lo que yo veo tiene otro perfil desde el objetivo de la cámara.
Te diré que fue una tarde de lujo, de brillo, no en el sentido taurino sino en el festivo. Y te diré también que tuvimos que esperar al sexto para ver a Sergio Aguilar sacar todo del pozo para hacer que de la piedra surgieran los pañuelos.
Paso atrás y vamos en orden. Los diestros se vistieron de goyescos para lidiar tres toros de Carmen Segovia y otros tres del Conde de Mayalde. Lástima que el cuarto no le correspondiera a Urdiales, porque le había citado de largo como hizo con el quinto y otro gallo habría cantado, pero el quinto no tuvo la calidad del anterior.
Cumplió José Luis Moreno en el primero, aunque el público se muestre frío con el que abre plaza; con el codicioso cuarto, que derribó de manera espectacular se la jugó Paco Gómez en banderillas, y Moreno no entendió que el toro pedía que lo citaran de largo. Diego Urdiales se le llevó la ovación en el segundo de la tarde por lidiar a un toro complicado, mientras que en quinto le pegó varios por bajo de gran calidad y le dio distancia. El toro se rajó y se echó pidiendo la muerte. Sergio Aguilar acabó con el tercero de estocada certera, con el sexto estuvo de dulce a la verónica y fue de menos a más para terminar con una estocada que levantó al respetable de los asientos para pedir la oreja.
Así pues, querido Miguel Ánge, triunfó Aguilar, que dio la vuelta al ruedo sin hacer ni un mal gesto después de que el presidente no le concediera la oreja que la mayoría da la plaza reclamóPor eso fue abroncado el usía.
Y poco más. Sólo desearte que te recuperes cuanto antes porque buena gente hay poca y usted está en ese paquete.
¡Nuestros mejores deseos desde Larga Cambiada!
Querido Miguel Ángel:
¡Vaya susto nos has dado! Durante toda la tarde tu nombre iba de aquí para allá y las noticias (buenas, por supuesto) nos llegaban con cuentagotas. El doctor García Padrós me aseguró que todo estaba controlado antes de que empezara la corrida y José Luis Ramón me pedía que le diera noticias en el mismísimo túnel y en pleno jaleo.
¿Sabes que me vino a la cabeza? Aquella tarde en la que te comenté que había sufrido una arritmia y con gran entereza me dijiste para darme ánimos: “¿Arritmia? Ni te preocupes, yo llevo un marcapasos y estoy como un toro”. Y me animaste, tanto que me dijiste ante los alumnos del curso de periodismo taurino y me entregué a la clase gracias a tus palabras.
De momento, y mientras te recuperas para estar de nuevo con nosotros, te lo voy a contar; eso sí, a mi aire, porque ejerzo de cronista gráfico (con perdón de los cronistas) y no de crítico. Así que lo que yo veo tiene otro perfil desde el objetivo de la cámara.
Te diré que fue una tarde de lujo, de brillo, no en el sentido taurino sino en el festivo. Y te diré también que tuvimos que esperar al sexto para ver a Sergio Aguilar sacar todo del pozo para hacer que de la piedra surgieran los pañuelos.
Paso atrás y vamos en orden. Los diestros se vistieron de goyescos para lidiar tres toros de Carmen Segovia y otros tres del Conde de Mayalde. Lástima que el cuarto no le correspondiera a Urdiales, porque le había citado de largo como hizo con el quinto y otro gallo habría cantado, pero el quinto no tuvo la calidad del anterior.
Cumplió José Luis Moreno en el primero, aunque el público se muestre frío con el que abre plaza; con el codicioso cuarto, que derribó de manera espectacular se la jugó Paco Gómez en banderillas, y Moreno no entendió que el toro pedía que lo citaran de largo. Diego Urdiales se le llevó la ovación en el segundo de la tarde por lidiar a un toro complicado, mientras que en quinto le pegó varios por bajo de gran calidad y le dio distancia. El toro se rajó y se echó pidiendo la muerte. Sergio Aguilar acabó con el tercero de estocada certera, con el sexto estuvo de dulce a la verónica y fue de menos a más para terminar con una estocada que levantó al respetable de los asientos para pedir la oreja.
Así pues, querido Miguel Ánge, triunfó Aguilar, que dio la vuelta al ruedo sin hacer ni un mal gesto después de que el presidente no le concediera la oreja que la mayoría da la plaza reclamóPor eso fue abroncado el usía.
Y poco más. Sólo desearte que te recuperes cuanto antes porque buena gente hay poca y usted está en ese paquete.
¡Nuestros mejores deseos desde Larga Cambiada!
La cuadra de caballos
Detalle del vestido
Los capotes
Probando el capote
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