Vigésima de la Feria (29 de mayo)

Julio Aparicio pide que El Fandi le corte la coleta

El último paseíllo


















Toros: Las Ramblas
Aparicio: silencio y bronca
El Fandi silencio y silencio
Miguel Ángel Perera: silencio y saludo

Texto y fotos: Manuel Durán

Las alternativas y las confirmaciones tienen un padrino y los cortes de coleta, en este caso, también. Suele recurrirse al peón de confianza, al padre, al hijo o al hermano. En esta ocasión este torero madrileño pidió a uno de Granada, David Fandila, el segundo en la terna de hoy, que ejerciera de padrino de su retirada de los ruedos. No sé si es de más honor cortarse la coleta en San Isidro o desaparecer en silencio, ante la seguridad de que no se puede seguir así.
La tarde, con la infanta Elena en el palco volvió a atraer a demasiados aficionados de chaqueta azul o gris, a sus respectivos escoltas y a las damas de compañía de los escoltas y de ellos mismos. Pero la tarde transcurrió muy gris, y eso que brillaba el sol, por causa de los toros y de los toreros. Y tan solo se salvó un poco de esta afirmación funesta de lo que fue la tarde, el diestro extremeño Miguel Ángel Perera que con dos o tres tandas de cierto mando y mano baja con la derecha casi llega a cortar una oreja… ¡vamos, el colmo!
Julio Aparicio, en su primero, hasta quiso estirarse a la verónica en los lances de recibo y casi lo consigue, pero después con un toro sin mayores problemas y solo la falta de fuerza y el pitón partido, en la muleta ni verlo. Su clásico destroce-trasteo por la car ay golletazo infame. Y el público casi ni lo pitó. En su segundo, derrumbado desde antes de entrar al caballo, también casi lo intenta a la verónica después de que su subalterno Ángel Otero lo trasteara. Fue devuelto por uno de los hermanos Fraile Mazas, salpicado, ensillado y con mucho gas. Hasta que su matador salió del burladero transcurrió una eternidad. Brindó el toro a la Infanta y la plaza se las prometía. Ni la Infanta lo consiguió, unos pocos macheteos por la cara, tres intentos de golletazo y medio y tres descabellos. La bronca ahora si fue de impresión.
David Fandila en su primero lanceó mucho, muchísimo, mezclando verónicas con cierto porte con otras de pasar el toro. Más cantidad que calidad en definitiva. Sus banderillas ya se sabe, poder, velocidad y pase de frenada. Cuarteo, en lo que llaman variante de la moviola, sesgo y al violín. Y con la muleta, con la derecha sobre todo algunas series, pero siempre desigualmente concebidas y ejecutadas. Una estocada desprendida terminó de dividir al respetable. En su segundfo lo más espectacular fueron los cinco pares de banderillas, pero espectacular por la nula sensación de hacer las cosas bien. Desde el primer par, con media banderilla insertada en el hueco de la puya, todo fueron acciones muy rápidas, que no tienen que ver con el temple, fundamental en el toreo. Y esto mismo lo aplicamos a la muleta, donde apenas transmitió. Pinchazo, entera tendida y un descabello. Se silenció su labor.
Miguel Ángel Perera con su primero apenas pudo esbozar nada, parado, rajado y sin posibilidades. Con dos pinchazos y media caída lo despachó. En su segundo, con transmisión inicial, las series con la derecha que decíamos al inicio. Con la izquierda, que lo intentó, no consiguió nada. Al volver a la derecha, el toro ya era otro y no hubo nada que hacer. El pinchazo y la excelente estocada influyeron para que unos pidieran la oreja y para que otros, al no pedirla, temblaran ante la posibilidad de la concesión.
El desfile de cuadrillas fue precedido del corte de coleta comentado, que no sirvió para rebajar la pitada y bronca al diestro Julio Aparicio. Sabia decisión, a la vista de sus últimas actuaciones. Las buenas, con salida a hombros en esta plaza hace ya veinte años ya fueron alabadas y comentadas en su momento.

Aparicio se cortó la coleta
La despedida de Aparicio (JMSV)















Lo intuí. Bajé por el 4 hacia el túnel de cuadrillas para hacer la foto de la salida de Aparicio de la plaza. Buscaba la foto informativa y sin embargo la noticia estaba sucediendo al otro lado del ruedo. El Fandi, con Perera de testigó, cortó la coleta de Aparicio. Esta tarde, como su anterior actuación en Las Ventas, quedará grabada en la mente del torero tanto o más que aquella de la cogida que le atravesó el cuerpo, porque la cornada de hoy ha sido más fuerte y le ha atravesado el alma. Me quedo con lo de antes, las tardes de triunfo y de sentimiento, los ratos en que el vuelo de su capote me llevó de la realidad al ensueño.
JMSV

En el burladero de cuadrillas, el dr Mariscal y José Ortega Cano


El primero












El segundo










Nada por aquí, nada por allá










El tercero












A esta hora comenzaba  Aparicio su última faena en Las Ventas
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El cuarto


El espontáneo no tuvo suerte


y no pudo terminar de ver la corrida


El cuarto bis




El último brindis


Y la montera arriba


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El quinto










El sexto






El escritor y crítico de ABC Andrés Amorós junto a Remedios Gago, viuda del diestro ManoloVázquez

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