Proyecto cultural sobre Tauromaquia basado fundamentalmente en la fotografía.
Informar y crear desde la imagen.
Una (otra) forma de entender y/o comprender.

Una (otra) forma de generar documentos y sugerir miradas.


lunes, 31 de mayo de 2010

Primera de Aniversario (31 de mayo)

El túnel

Toros de Valdefresno
Diego Urdiales: silencio y silencio
Rubén Pinar: silencio y silencio
Miguel Tendero: pitos con aviso y silencio

Texto y fotos: JMSV


Al salir de la plaza

La corrida de hoy ha sido como cuando los trenes entran en el túnel, pero no el AVE que pasa volando, sino aquellos armatostes de segunda que tardaban en recorrer una veintena de kilómetros toda una eternidad. Cuando el tren salía del túnel, los viajeros (el respetable) estaban impregnados de carbonilla. Así ha sido esta tarde. Por la senda de los elefantes, calle Alcalá arriba, subía la multitud moviendo la cabeza de un lado a otro, para sacudirse la carbonilla.
El gesto de Urdiales en el cuarto lo decía todo, con las venas del cuello hinchadas intentando acabar con el Valdefresno. Así que una cruz sobre la primera del Aniversario. Cinco silencios, una de pitos y los seis toros inválidos, arrastrando los cuartos traseros. ¿Alguien da más?


Tendero


La cuadrilla de Tendero


Rubén Pinar



Diego Urdiales


Detalle del vestido de Juan Valera


Acicalándose para el paseíllo


El respetable



Paseíllo de los areneros


Paseíllo de los picadores


Manuel Montoya prabando el capote


Quite de chicuelinas de Pinar


Derechazo de Urdiales al primero


Al natural



Francisco Cano y Manolo comentando la corrida

Pinar a la verónica en el segundo


El capote del tercero



Par de Miguel Ángel García


Otra forma de embestir



Par de Alberto Molina


Verónica de Tendero


Natural de Tendero

Pase de pecho


Derechazo


La trinchera


La cruz del subalterno


Urdiales a la verónica en el sexto


El gesto de Manuel Burgos



Iniciando la faena en el



El espejo del alma


Las espadas de Urdiales


Con la izquierda


Chicuelinas de Pinar


Homenaje a los areneros

Derechazo de Pinar

Y al natural


Viendo pasar el tren


Agua para el calor


Perfilado


La estocada


Tendero en el sexto

El de pecho

Urdiales decepcionado


Pinar a lo lejos


Los medios


A las nueve y doce en la calle

Algo más que el “peluquero de Picasso”

Texto y fotos: Manuel Durán Blázquez



Desde Villauris a Buitrago de Lozoya hay unos cuantos kilómetros que marcaron la vida de Eugenio Arias Herranz, porque desde el final de la guerra de España marchó allí exiliado, precisamente al pueblo donde residía otro ilustre español: Pablo Picasso. Al conocer el pintor malagueño que en el pueblo el barbero era un español, el contacto entre ambos fue constante y duró hasta la muerte de éste en 1973.
Aquella barbería en la villa de Vallauris en la Costa Azul, había atraído a Picasso por la gran tradición ceramista y alfarera, algo que le cautivó y practicó durante toda su vida. Después fueron sus amigos, su entorno y sus aficiones… y entre ellas la de ver toros, recordar España y disfrutar de la amistad. En ella vivió hasta 1955, pero a sus amigos nunca los olvidó.
La exposición que en esta feria de San Isidro de 2010, -ahora ya podemos decir que de infausto recuerdo artístico y taurino en general para todos los aficionados- en la sala Antoñete de la plaza de toros de Las Ventas recuerda precisamente a aficionados y artistas de distinta índole. El gran artista español Picasso, el fotógrafo francés Lucien Clergue y el español Eugenio Arias, amigo de ambos y mecenas de un legado histórico artístico sorprendente.
El mérito de Carlos Abella, comisario de esta exposición es haber reunido en esta muestra, permanente por otro lado en el pueblo natal de Eugenio, Buitrago de Lozoya, testimonios artísticos fotográficos, del grabado y de la cerámica sobre todo. Se trata de ver y enseñar que la tauromaquia está tan unida a lo cultural y artístico, en Francia y en España, como lo está en Pablo Picasso y en Lucien Clergue. Y como nexo de unión, Eugenio Arias que recopiló estos objetos para forjar un sueño que poco a poco debió ir fraguando en aquellas charlas de barbería en la villa francesa, mientras repasaban lo que ocurría en España, en el mundo o de si Luis Miguel era en efecto el número 1. Y Lucien Clergue, académico de Bellas Artes en Francia, que llega a los toros a través del arte de la fotografía porque Picasso le dice que quiere seguir viendo cosas suyas, es el testigo que nos ofrece las imágenes fehacientes de una amistad a través de la tauromaquia: la del propio fotógrafo, la de Luis Miguel Dominguín, la de Eugenio y la de otras personalidades del momento con el español universal Pablo Picasso.




Carlos Abella y Lucien Clergue en la Exposición Picasso y Arias










Lucien Clergue en el muro de los miedos de Las Ventas


Lucien Clergue y los fotógrafos de Las Ventas